• Psicología & Dx Bipolar

    CRISIS DE ANGUSTIA

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    “Desde el punto de vista clínico, la pérdida del alma recibe el nombre de “despersonalización”, una situación en la que el “coeficiente personal” oculto detrás del ego y su relación con el sí mismo y con el mundo desaparece repentinamente. Todas las funciones particulares de la conciencia del ego operan como antes; asociar, recordar, percibir, sentir y pensar siguen intactos. Pero la convicción de uno mismo como persona y el sentido de la realidad del mundo han desaparecido. Todas las cosas y uno mismo se vuelven automáticos, irreales, vacíos. El sentido de “mismidad”, de importancia emocional, se ha desvanecido, y ahora el mundo es como si estuviera detrás de un cristal; la perspectiva de profundidad parece no funcionar ya cuando lo próximo y lo distante se funden en un plano único…. Puede producirse durante algunos momentos o prolongarse como una dolencia crónica; puede aparecer en la pubertad o en la vejez. La despersonalización no corresponde a un síndrome sino a una persona; o a la ausencia del sentido de persona…. La despersonalización clínica demuestra que otro factor distinto del ego…. debe entrar en juego para que podamos experimentar la realidad del sí mismo y del mundo…. ahora nuestras novelas se ha despoblado, los monumentos y los lienzos son abstracciones, y los edificios ya no tiene tallas. Incluso la pornografía ha sustituido la excitante imagen personificada por los recortes de órganos despersonalizados.”

    James Hillman

    Re-Visioning Psicology, 1975

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    La Crisis de angustia es el miedo apoderándose del cuerpo y generando ideas angustiantes. También es conocido como “Panic Attack” o simplemente ansiedad; en realidad es el miedo, terror, pavor o pánico con malestar intenso de aparición temporal y aislada que se presenta en alguna circunstancia que no necesariamente se habría imaginado como amenazante, se experimenta por primera ocasión entre los 18 y 25 años en la mayoría de los casos (quizás por ser edad de responsabilizarse de las presiones), inicia bruscamente y alcanza su máxima expresión en los primeros 10 minutos. Los síntomas son:

    • palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
    • sudoración
    • temblores o sacudidas
    • sensación de ahogo o falta de aliento
    • sensación de atragantarse
    • opresión o malestar torácico
    • náuseas o molestias abdominales
    • inestabilidad, mareo o desmayo
    • desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)*
    • miedo a perder el control o a perder la razón
    • miedo a morir
    • parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo) y
    • escalofríos o sofocaciones
    • Dolores en el pecho
    • Mareos o vértigos
    • Sofocos o escalofríos
    • Falta de aire o una sensación de asfixia
    • Terror o pavor
    • Transpiración

    * La desrealización es un cambio en la percepción del entorno de un individuo, en donde el mundo a su alrededor parece irreal o desconocido. Síntomas y sensaciones de desrealización son los que siguen:

       * como ver a través de un velo
       * una sensación de niebla en los sentidos
       * separado de sí mismo
       * atrapado en un vidrio
       * retraído
       * aislado o distante del entorno inmediato
       * un espectador de algún juego extraño y sin sentido
       * sin vida
       * como un sueño

    Las ideas más angustiantes que acompañan a la angustia son de un ataque cardiaco, miedo de estar muriendo (en la primera ocasión que se sufre) y de estar volviéndose loco en las subsecuentes ocasiones.

    Es consecuencia de emociones acumuladas o reprimidas que tienen una connotación negativa (miedo, enojo, tristeza, queja, dolor, sufrimiento u otro sentimiento, etc.) y que las personas no expresivas o “fuertes” de carácter sostienen y cargan por mucho tiempo; de este modo la psique o el inconsciente crean un pacto de no expresarlas para poder afrontar las situaciones que tuvieron prioridad para el individuo en algún momento, sin embargo la psique elige cuando desahogarlas pero sin la participación de la conciencia. La angustia y miedos aquí guardados son absolutamente inconscientes, es por eso que no se comprenden los estímulos relacionados y parece que no tiene razón de presentarse.

    En la primera etapa - ansiedad anticipatoria -, existe una comunicación inconsciente entre la mente y el cuerpo. La mente considera que se aproxima una situación temida y estimula un proceso de pensamiento cuando recuerda una situación pasada difícil. En ese momento, la mente crea una imagen que indica al cuerpo a que responda ahora como si se estuvieran produciendo dificultades pasadas. Con esta información sobre crisis pasadas, la mente comienza a cuestionarse su capacidad para hacer frente a la crisis. Estas preguntas instruyen al cuerpo para prepararse contra cualquiera de las peores consecuencias posibles. La mente evoca imágenes en las que el sujeto no ha podido controlar el episodio anteriormente y se envía un mensaje de protección al cuerpo.

    La espiral creciente de sucesos de percepciones de amenaza y reacciones corporales de miedo que se producen en el organismo desencadena una serie de síntomas que desembocan en una inminente sensación de pérdida de control por parte del afectado que parece superar la voluntad y minar instantáneamente la confianza y la seguridad del individuo.

    Experimentar un ataque de pánico es una terrible, incómoda e intensa experiencia que suele relacionarse con que la persona restrinja su conducta, lo que puede conducir, en casos, a adoptar conductas limitativas para evitar la repetición de las crisis.

    Esto les lleva a orientar toda su vida a evitar que vuelva a ocurrir, a tener miedo al miedo y provocar, así, nuevos ataques. Las crisis de angustia suelen ser recurrentes ya que esas personas tienen tendencia a malinterpretar las señales fisiológicas normales que continuamente nos está enviando nuestro cuerpo.

    o                                Evitación. El efecto de evitar, de hecho, representa una afirmación para el individuo de la amenaza de la situación evitada que prepara un comportamiento de sucesivas conductas evasivas. Todo esto tiene como único efecto el incremento del temor por confirmar, pero también incrementa el escepticismo con respecto a los propios recursos, aumentando de esta manera el miedo e incluso las reacciones. De esa forma, la angustia se hace cada vez más invalidante y limitante.

    o                                Intento de control. En el intento de mantener el control a toda costa sobre el propio organismo y sus funciones psiqucas, se experimenta una situación paradójica: la focalización de la atención en las reacciones fisiológicas (latidos del corazón, respiración, equilibrio, etc.) conduce inevitablemente a una alteración de algunas de las mismas funciones, lo que provoca un temor que, a cambio, genera más alteraciones, activando de esta forma un círculo vicioso en el que "el intento de control desemboca en una pérdida de control".

    Las personas no pueden anticipar cuando les va a ocurrir un ataque y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa entre cada uno al preocuparse de cuando y donde les llegará el siguiente. Entre tanto, existe una continua preocupación de que en cualquier momento se va a presentar otro ataque.

    Los padecientes van al medico y este examina sin encontrar nada, encuentra en vez salud y le recomienda al paciente “no estresarse”, después de esto el paciente tiene vergüenza y culpa de lo que le sucede y se empieza a considerar “loco”. Es algo común en muchas personas vivirlo, sin embargo la vergüenza y la culpa lo vuelven incomunicable y por esta razón se pierde la cifra estadística y desconoce a otras personas que también viven estas experiencias.

    Los pacientes asisten con el medico general o psiquiatra y son preescritos con ansiolítico, la ansiedad así crea una complicidad con el medicamento y el reprimir la expresión de la queja, dolor, sufrimiento u otro sentimiento. La sugestión a ideas “positivas” tampoco son gran aliciente ya que la necesidad es inconsciente, necesariamente las respuestas no serán agradables. La sensación desaparece, sin embargo el tema inconsciente permanece y simplemente mutara hacia otra forma de expresión ya que es una necesidad de la psique.

    Los médicos en estos casos prescriben frecuentemente de esta forma:

    Dosis diarias promedio de algunas benzodiacepinas

    Diazepam

      4-10 mg

     

    Lorazepam

      1-10 mg

     

    Oxazepam

      30-45 mg

     

    Bromazepam

      9-9 mg

     

    Alprazolam

      0.25 - 0.75 mg

     

    Se deben prescribir por períodos breves (una a cuatro semanas) y de acuerdo con la vida media de estos. Algunas otras alternativas de tratamiento incluyen los neurolépticos en dosis bajas: sulpirida, 50 mg cada 12 horas y los beta bloqueadores: propanolol 20 mg diarios.

    Ya que es sumamente inconsciente es muy difícil para la persona asociarlo a la causa o dejar de experimentarlo, incluso pareciera que no tiene ninguna relación son situación, contexto, emoción, afecto o persona. Pero si la tiene, esta depositada en el inconsciente.

    No es enfermedad, no es un diagnostico, no es lo que hay que tratar ni curar. Los médicos frecuentemente lo confunden y diagnostican erróneamente con ataque cardiaco, esquizofrenia, depresión, trastorno obsesivo compulsivo o trastorno bipolar entre otros. Lo que produce un error de prescripción, tratamiento y atención, que solo difiere la cura, decepciona y desilusiona al cliente.

    Existe esperanza cuando el paciente es valiente y entregado al proceso, no es fácil de discriminar y requiere que el terapeuta realice un trabajo “detectivesco” para traer a la consciencia lo que la psique quiere tomar en cuenta. Es breve averiguar la intención inconsciente, pero el profundizar en el tema requiere tiempo, constancia y una relación paciente terapeuta estrecha.

    Si tú consideras que aun se te dificulta asistir a terapia para reducir tu angustia sigue la pista del síntoma sin juzgar o culpabilizar; intentando ser objetivo con este método: 

     

    Cuerpo

    Idea

    Emoción

    Como?

     

     

     

    Cuando?

     

     

     

    Donde?

     

     

     

    Con quien?

     

     

     

    Cuando antes?

     

     

     

     

    Pero recuerda que es resultado de reprimir, por lo que saber no cura, sino expresar.